El afecto con el que me aceptaron los rusos aun mediada la desconfianza siempre, daría a pensar que quise devolvérselo a Rusia y al pueblo de Moscú con la gratitud de fundar allí mi preciada creación. Sin embargo el caso cierto es que la ciudad rusa albergó el invento sin conocimiento alguno. Nadie supo hasta que de regreso a Barcelona lo anuncié por vez primera. El nacimiento de un nuevo Idioma: El Nol.
| Nastya 2005 |
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