Ella era una joven rusa que debería tener una vida con jóvenes rusos y una vida rusa, en cambio yo tenía una vida en España. Esa era mi Vika y lo entendí desde el principio no obstante por las experiencias que vivimos durante aquellos maravillosos días y aun éstos se circunscribieran a meras miradas, besos, abrazos, emociones, canciones y bailes que eran juegos tiernamente inocentes, de expresión cándida, pura y sensual, y en los lugares y parajes más románticos que un ser humano hubieran podido experimentar y conocer, todo daba a entender que pedir más hubiera sido innecesario para alcanzar la felicidad y eso también llena de nueva energía tu atmósfera para respirar y queda escrito como una plegaria en el árbol de la vida para siempre.
| Tsaritzyno 2005 |
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